Dylan se queda mirando esa esquina unos segundos, sintiendo como su corazón se agita de la emoción. — ¿Me sigue odiando? —Pregunta lloroso a su padre. —Te ama como el primer día. —Afirma Martín acariciando sus cabellos, para luego caminar hasta el velador, al lado de su silla donde reposó algunas horas. Toma el sobre y camina de regreso a su lado. —Aquí está la única verdad que debes saber hijo. Dylan lo mira asustado, no quería creer que todo solo era parte de un sueño y despertaría de un segundo a otro. Levanta su mano temblorosa toma el sobre y al sentirlo, su corazón palpita con fuerza, lo lleva a su pecho cerrando los ojos como recibiendo en soplo de esperanza ¡Dios! ¡Qué dicha! Era real. En eso, Valentina abre los ojos lentamente, despertada por unos susurros que entre su sueño

