Casi a las seis de la tarde Roxana llama a Martín para indicar que la cirugía había terminado y Dylan ya se estaba siendo trasladado a su habitación. No pasó mucho para que todos llegaran de inmediato al nosocomio. —Gracias por todo Roxana. Ahora ve a descansar un poco, este día ha sido agotador todos— manifiesta Martin despidiéndose. —No tiene nada que agradecer, señor Lisboa — responde ella sonriendo — estaré aquí, mañana a primera hora. Martín asiste con una sonrisa y la ve alejarse. Luego se dirige a su amigo. —Una vez más, gracias, amigo. —verbaliza Martín. —Ni lo menciones, soy yo el que debería agradecerte por dejarme en tan buena compañía. — Mira a la dulce enfermera con ojitos de amor, era la primera vez que se sentía emocionado por una chica. Después de la universidad se me

