Abigaíl disfrutaba en casa el fabuloso momento vivido en la universidad, con los que ella creía eran los padres de Valentina. Una dulce venganza que seguro terminaría muy mal para la fingida muchachita. Moría de risa imaginándose lo que sus padres le harían después de lo que dijese de ella. “Se lo tiene bien merecido. Para que aprenda a no meterse con un hombre ajeno. Después de la golpiza que le den, estoy segura de que no volverá a pisar la universidad. Y si se atreve a volver, será su fin.” Pensar en sus maldades la llevo a recordar esos tiempos de amor con Dylan, cuando él, solo tenía ojos para ella y todo era tan perfecto. Se imaginó entrar a la iglesia y verlo en el altar esperándola. —¿Por qué me olvidaste? —Se pregunta observando su fotografía en su teléfono celular —¿Qué fue lo

