Aún allí sobre esa camilla una vez más, Tyron no se inmutó, ni dijo siquiera otra palabra.
El doctor pasó un frío gel por mi vientre y lo corrió por todo mi vientre.—Sí, debe estar un poco frío, tranquila.—Dijo el doctor de manera amable intentando de hacer que todo aquello fuese menos incómodo.
Me quedé viendo el rostro de Tyron inmutable, cabello castaño oscuro, barba a la medida, ojos café oscuros y tez blanca, quizás físicamente era perfecto, de solo verle podía tener a cualquier chica a su lado, pero su personalidad, eso sí era una mierda.
Esperaba que no fuese siempre así, reservado y testarudo, pero ante las palabras de Charlie y las señales que su cuerpo mismo daba, entendía que si era así la mayoría del tiempo.
Quizás creía que de ese modo todos los tomarían en serio, había definido el respeto tomado de la mano del miedo, y quizás para él tener esa personalidad lo garantizaba.
Poco a poco el doctor ahora tomaba otra máquina y la pasaba por mi vientre, miraba con cuidado la pantalla y se escuchaba lo que entendía eran los ruidos de mi estómago.
—Bien Candace, aquí también veo todo en orden, a simple vista puedo confirmar que puedes tener un embarazo sano y correcto. Pero aclaro, siempre puede pasar cualquier inconveniente, bien sea que el cuerpo rechace los óvulos y el esperma, así como existen los abortos espontáneos. Tienen que estar ambos abiertos a qué cualquier cosa que se salga de nuestras manos puede pasar. ¿Estamos?—Preguntó el doctor limpiando mi vientre y levantando su mirada hasta donde estaba Tyron, rápidamente él respiraría hondo y saldría de allí.
Yo llevé mis manos con frustración a mi rostro, ésto no era fácil, no era sencillo tratar de descifrar la mente de Tyron Harrison.
—¿Seguro que todo está bien doctor? ¿Existe alguna mínima probabilidad de que no pueda embarazarme?—Pregunté bajando mi camiseta y cerrando un poco mi pantalón.
Él resoplaría.—Claro que lo hay Candace, en todos los sistemas y embarazos siempre está la probabilidad de no lograrlo, pero vamos, a buena vista puedo confirmar que se podrá, solo hay que esperar y tener el cuidado correcto. ¿Por qué tanto afán de tu parte? Entiendo que él y Bella llevan mucho tiempo esperando tener un bebé, ¿Pero tú? ¿Tú que tienes que ver en ésto?—Preguntó sin cuidado.
Yo respiré hondo y negué.—Solo... quiero ayudar a que tengan la familia que merecen ser. Un medio para un fin, doctor. No le dé vueltas al asunto.—Me excusé rápidamente.
Él dejaría caer su mano con cuidado sobre mi pierna y me miraría fijamente una vez más.—Candace, si estás siendo secuestrada u obligada a hacer algo que no quieres puedo ayudarte, eres joven, no tienes que hacer algo que no quieres. ¿Bien? Cualquier emergencia solo pide mi número y di que tienes una cita rápida aquí, miente sobre el flujo vaginal o algún intenso dolor. ¿Estamos?—Preguntó una última vez.
—¿¡Todo bien allí dentro!? ¿¡Que tanto tardan!?—Preguntó Tyron desde el otro lado de la oficina.
Ambos nos miramos, asentí y baje de allí.
Salí con la cara en alto, Tyron no podía saber nada de aquella conversación o no solo me pondría en riesgo yo, también lo haría con él, con aquel dulce doctor.
Entonces respiré hondo y tomé asiento una vez más junto a él.—Entonces chicos, dada las circunstancias y todo lo que hemos visto puedo confirmar que Candace está en perfecto estado para lograr un embarazo. Podemos comenzar a intentar en la próxima cita, para ello Tyron necesitaré tu esperma ese día, toda la cantidad que puedas extraer y tu esposa debe venir con tiempo para hacer la extracción de óvulos, ese es el proceso más largo.—Señaló rápidamente.—Pero recuerda que cualquier cosa puede pasar, eso no quita que se pueda seguir intentando.
—¿Comenzamos? ¿Estás lista?—Preguntó ahora Tyron dejando caer su mano sobre mi pierna, un escalofríos recorrería mi espalda y me haría estremecer, era una de las pocas veces que él me tocaba, y que quizás, veía bondad en su mirada.
Aquellas palabras y aquel instante había cambiado algo dentro de él.
Yo respiré hondo y lo ví una vez más, tenía que hacerlo, rápido y sencillo, más pronto de lo que creía iba a estar lejos de Tyron, lejos del hotel y lejos del drama, y en la mejor parte, quedaría en Estados Unidos cumpliendo mi mayor sueño.
Al costo que sea.
—Sí, lo haremos doctor.—Dije firme y sin titubeo.
Fue entonces que ví por primera vez una sonrisa por parte de Tyron.
—Más que bien, entonces ya les expliqué el proceso, debes mantenerte llena de vitaminas, ácido fólico y comida sana, Candace. Antes de la próxima cita quiero que te hagas nuevamente unos exámenes de sangre y otros que te anotaré por aquí, sin mas nada que decir, cuídate.—Dijo finalmente pasando mis resultados y pruebas sobre la mesa.
Sonreí y estreché mi mano con él, poniéndome de pie y buscando salir, noté que era mi despedida, pero no la de Tyron.
—Espera afuera con Charlie, hablaré con el doctor un instante y saldré. Ten cuidado, ya sabes.—Se excusó rápidamente.
—¿Por qué?—Pregunté confundida.
—... Candace...—Suspiró.—Sin preguntas, solo obedece.—Dijo firme.
Entonces no tuve más opciones que salir de allí. Charlie estaba allí, sus manos en su rostro y sus codos sobre sus rodillas.—¿Todo bien?—Pregunté rápidamente al ver su posición.
—¡Candace!—Gritó rápidamente al verme.—¿Todo bien allí dentro? Estaban tardando una eternidad, me preocupé.
Yo sonreí y me senté a su lado.—Sí, todo en orden. Tyron quedó dentro hablando con el doctor.
—¿Sin ti?—Preguntó confundido.
—Sí, quedé igual que tú, pero bueno, supongo que lo conoces más que yo, debe siempre de ser así.—Reproché echando mi cabeza hasta atrás.
—Ha empeorado con cada prueba fallida que tiene con Bella. Se pone más terco y obstinado, muchas veces solo quiero huir y abandonarlo, pero es mi única familia, mi único trabajo, lo parezca o no, soy un prisionero parecido a ti.—Confesó Charlie.