Respiré hondo de solo volver a estar ante la mansión de Tyron, era el momento de conocer a Bella, la madre de ese futuro bebé. Entonces también entendí que de cierto modo podía convencer a Tyron de hacer ciertas cosas, no tenía que ser prisionera ni esclava, no del todo. Charlie me miró una vez más de reojo, guardaba silencio cada que Tyron estaba, dejaba de ser ese chico dulce y protector para volverse un soldado en guerra. Era un choque de dos personalidades, para mí, aún no tenía sentido del todo. Bajamos del automóvil en silencio, caminamos hasta la entrada principal y Tyron se hizo cargo de abrir. Un silencio absoluto fue lo que nos recibió, a lo lejos el ruido del televisor era la única compañía de aquellas grandes paredes. —¡Bella! ¡Ven aquí debo presentarte a alguien!—Grit

