Debía buscar el modo de aquel tiempo no se convirtiera en un infierno, mucho menos una cárcel. —¿Quieres más? ¿¡Que dices Candace!? Te di papeles, te traje a Estados Unidos, te daré mucho dinero, ¿Y quieres más?—Preguntó un tanto alterado. —Te estoy dando algo que nadie más puede darte por ahora, al menos no en éstos términos, no en éstas condiciones.—Dije firme. Sabía que solo así, sintiéndome segura de mis palabras y hablando sin titubear, lograría alcanzar un poco más de lo que quería. —¿Qué demonios quieres? ¿Más dinero? ¿¡Qué quieres!?—Preguntó con frustración. Miré a Charlie de reojo y suspiré.—Libertad. —Ni lo pienses.—Habló rápidamente.—¿Libertad? ¿La suficiente para irte a Colombia? ¿Lo suficiente para que todo el país sepa de nuestro trato? ¿Qué papel intentas jugar, Ca

