Tuve que salir más temprano de lo normal para poder pasar a la tintorería antes de llegar a mi trabajo. Coloco el saco cuidadosamente sobre mi escritorio y corro directo a la cafetería aprovechando los minutos que aún tengo disponibles antes de amarrar mi trasero a la silla y pasar mi día entre documentos y antes de la visitas al asilo de ancianos. — EMILY. — Grita Izan desde una de las mesas. — Hola. — saludo y doy un gran trago a mi café helado. — ¿Podrías al menos fingir que te da gustado ver a tu novio? — No se que se supone que deba hacer. — Esto puede bastar por ahora. — se inclina sobre la mesa y planta un beso sobre mi mejilla, para Henry podrá no ser un beso, Pero para las siete personas que voltearon si lo es. — ¿Tu... crees que un beso en la mejilla es algo que las parej

