— Estamos aquí para ver al señor Benson. — Aviso a la encargada de recepción. Cuando hizo aquel comentario sobre venir juntos al asilo pensé que se trataba de una broma o un mal chiste, Pero no fue así y por más que insistí en venir sola no pude convencerlo, así que, después de un largo e incómodo camino terminamos juntos en el asilo. — Quiza debería cambiar eso. — Señaló su rostro. Está de pie detrás de mi, recto, taciturno, imperturbable. — No puedo hacerlo Emily, este es el rostro con el que nací. Lo dudo, me es imposible creer que siempre haya sido así, incapaz de ser feliz, de sonreír. — Entonces solo deberías quitarte el saco y puede que también la corbata. — ¿Por qué haría eso? — No hace falta un letrero en tu frente para que puedan notar que eres abogado ¿quieres que nos ec

