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740 Palabras
Kane Estoy tan cansado, que una siesta que durara días no me suena tan mal en estos momentos, pero tengo que cuidar a Román, este niño llora por todo. Estoy pensando en contratar una niñera de medio tiempo para poder concentrarme en el trabajo y descansar un poco, en estos momentos estoy en el supermercado eligiendo la jodida leche para bebé, el doctor me recomendó una sin lactosa ya que al parecer mi hijo es de gustos caros, el problema no es qué tipo de leche tiene que tomar, el verdadero problema es que no tengo ni idea de dónde mierda está la leche. Estaba a punto de rendirme cuando escucho la voz con la que he soñado tantas veces. — ¿Puedo ayudarle con algo señor? —volteo inmediatamente, al estar a mi lado se ve mucho más pequeña, apenas y me llega al pecho y eso que trae zapatos con un poco de tacón. Seguro viene de la cafetería ya que al parecer a Victoria se le ocurrió que mi pequeña cereza tenía que tener un poco de más altura ya que parecía una niña... mi niña. — Sí... en realidad necesito una leche sin lactosa para Román— volteo a ver a mi hijo que está en mis brazos y veo que el pequeño diablillo la observa con mucha curiosidad. — Pero qué bebé más lindo... eres muy bonito pequeño bebé— le habla a Román de manera suave cosa que hace que mi hijo se ría un poco con ella. Mi corazón se calienta ante la risa de Román— Venga señor, lo ayudaré a buscar la leche—camina un poco más adelante que yo, cosa que no me molesta ya que así puedo ver perfectamente su pequeño y curvilíneo cuerpo, j***r ¿se ve mal tener una erección mientras cargas un bebé? Espero que no se dé cuenta de el gran problema que acaba de causar. —aquí está el sector de las leches para bebés sin lactosa, bueno tengo que irme adiós pequeño Román. — Le sonrió por última vez a Román y luego se despidió de mi con una sonrisa, definitivamente una de las mejores cosas de la vida. Cuando se fue, Román se quedó viendo en su dirección e hizo un pequeño puchero, definitivamente Román la amará, tomo la leche que mi pequeño hijo necesita, para pagar e irme a casa y poder soñar un rato con mi pequeña cereza. *** Tawny Ver al señor Black en el supermercado no estaba en mis planes y mucho menos que me enamorara de su pequeño, es el bebé más lindo que he visto y eso que me han encantado los niños, nunca tuve la idea de porque también el hecho de que me encariño con ellos fácil, de hecho, trabajé de medio tiempo como niñera cuando tenía dieciséis años. Me encantaba cuidar de ellos, pero dejé de hacerlo cuando mis notas de la secundaria comenzaron a bajar, así que, con todo el dolor de mi corazón, dejé de cuidar niños, pero siempre necesitaba el dinero, después continúe con un pequeño restaurante como lava platos, cuando cumplí diecinueve años ya tenía suficiente dinero así que no lo pensé ni dos veces y me fui de casa alquilando mi pequeño departamento. Lo bueno de este día es que no me toca trabajar así que tengo descanso, cuando no trabajo siempre limpio mi casa y salgo a caminar un poco, me gusta despejar mi mente, además, las otras horas que no paso en el trabajo o limpiando lo hago leyendo cosa que siempre molestó a mi madre y no tenía ni idea por qué, decía que nunca sacaría nada de ello, pero quién la entiende, yo nunca lo hice, quizás por eso mi desesperación por irme de esa casa. Siempre traté de impresionar a mi madre, pero cada cosa que hacía parecía no ser suficiente para ella, siempre quise encontrar a la persona que me entienda y me ame de verdad. Cada vez que pienso en esa persona, nunca había tenido rostro hasta hace poco, siempre que pienso en esa persona importante para mí, viene a mi mente el señor Black. No puedo evitarlo todo mi cuerpo se calienta y siento una humedad extraña en mi intimidad. . . . . . . . Cuando algo es lo suficientemente importante, lo haces incluso si las probabilidades de que salga bien no te acompañan - Elon Musk
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