Después del acto, Daphne se recostó sobre el pecho de Will, parecía increíble el poder acariciarlo, era el hombre más cotizado de New York y ahora era solo de ella... Cuando William abrió los ojos deslumbrado por los rayos de luz que entraban por la ventana lo primero que hizo fue extender su brazo a un costado tratando de tocar el cuerpo de su esposa, está no se encontraba durmiendo al lado de él. Parpadeó aún adormilado y se apoyó en sus codos intentando despertar completamente, cuando al fin lo hizo, esbozó una sonrisa y se dejó caer nuevamente en el amplio colchón en el que hasta hace unas pocas horas habían consumado su matrimonio, se recostó boca abajo y pudo sentir en la almohada el aroma del perfume de Daphne, era delicioso, único, exquisito. Ninguna noche se asemejaba siquiera

