Elena está saliendo del baño de damas cuando entro al pasillo, y, aprovechando que no me ha visto por estar mirando fijamente la pantalla de su celular, camino hacia ella, admirando la forma en que sus caderas se balancean a lado y lado, al compás de sus largas piernas. Sus ojos se levantan cuando estoy a un metro de distancia, y se detiene en seco, asimilándome de arriba abajo. Sus labios se abren ligeramente, tomando aire, reflejando el deseo que siento por dentro. —Anthony… —susurra, creo que, como un reflejo, porque su tono es bajo, casi como si no fuera consciente de estar diciendo mi nombre. Pero no la seguí hasta aquí precisamente para hablar. Un solo pensamiento ha rondado mi mente todo el maldito día, y con cada segundo que pasa se vuelve más fuerte, intensificándose. Llev

