ELENA —Sinceramente —comento—. Creo que están exagerando. Héctor no es vengativo ni odioso. Y no haría nada para dañarme adrede. —Enfoco la mirada en Anthony, intentando razonar con él—. Él es un tipo tranquilo. Lo voy a llamar y hablar con él y… —¿Todavía tienes su número? —me interrumpe Anthony, levantando las cejas en cuestionamiento. Jesús, celos malditos celos. —No —niego con la cabeza—. Pero San Google se inventó hace mucho tiempo —bromeo—. Además, Verónica tiene su número de contacto. Le dijiste que le devolviera la llamada; eso lo puedo hacer yo y aclarar todo. Volteo a verla, y ella me da un seco asentimiento de cabeza. —No importa —dice Anthony, haciendo que devuelva mi atención a él—. Él pidió una entrevista conmigo, y eso va a tener. Resisto el impulso de poner los o

