El lunes en el colegio no dejaron de comentar sobre la fiesta, entrar y que todos e incluso personas que no conocía de repente me dijeran lo bien que la habían pasado, se sintió raro. Ese impulso a la popularidad no me gustaba, me lo habían otorgado la mayoría de los chicos porque simplemente me creían linda, pero yo sabía cómo bajarlos del pedestal, principalmente porque no miraba a nadie y repudiaba la fama de puta que automáticamente ponían, por lo que prefería parecer superficial. Ansié todo el día verlo a Franco, la primer hora no estuvo y me hizo desear bastante la última, pero cuando entró con su malhumor habitual, se me pasó un poco esa emoción. —Por favor estudien para mañana y ahórrenme gastar mi lapicera roja. —les dijo a todos cuando tocó el timbre de salida, intenté tardar p

