Me apresuré a llegar temprano el lunes al colegio para poder verlo cinco minutos antes que llegaran los alumnos y profesores, papá me dejó en la puerta y yo caminé hasta el árbol con rapidez. Aún no estaba cuando llegué, así que me quedé esperando. Iba a pasar a hacer los ejercicios porque no iba a permitir que jugara con la autoridad, así que mientras esperaba terminé de completarlos, hasta que calculé el horario y me acerqué para verlo llegar con el cigarrillo entre los labios. — ¿Todavía tenés ganas de besarme? —le pregunté, él me miró por detrás de los anteojos y se apoyó en la pared. —No empieces. —Sólo pregunto. Encendió el cigarrillo y me acusó con el dedo. —Más te vale que te controles hoy. —Vos deberías controlarte, si sos vos el que me quiere besar. —No me hagas decirte qu

