No necesitaba rogarle a ningún chico absolutamente nada porque para el sexo tenía con quién, y no me gustaba salir con los de mi colegio porque hacían mala fama innecesaria, pero era consciente de lo que causaba entre ellos y estaba segura que podía conseguir lo que quería cuando a hombres se refería, siendo más pensante que las demás chicas que se le tiraban sin escrúpulos al profesor. Por lo tanto, mi plan de hacerlo caer a Franco empezó el lunes a la mañana. Convencí a Vicky de sentarnos adelante y me subí más la pollera para sentarme con las piernas cruzadas, iba a ser divertido provocarlo y quise reírme cuando entró y fui a la primera que vio, obteniendo un recorrido de sus ojos a mis piernas que no hicieron más que obligarlo a apartar la mirada y apretar su agarre al cordón del bols

