No mentí cuando le di la razón a Franco de tener que olvidarlo, seguir con lo mío y hacer como que lo nuestro nunca pasó, pero al volver con lo que estaba me di cuenta por qué me importaba tanto jugar con él, Tom era mi mayor karma y al usarlo a mi favor tenía que soportar las consecuencias, por lo que no pude negarme cuando me llevó al estacionamiento saltándonos la última hora para seguir con lo que empezamos en el aula, antes de ser interrumpidos. Él quería llevarlo a otro nivel y en su intento de excitarme, cuando bajó sus besos por mi cuello, lo sentí un gran momento para respirar y descansar de su forma agresiva de besar como un colegial desesperado. —En tu casa nunca hay nadie, por favor. —Mi papá está en casa ahora. —mentí, él bufó y de nuevo se acercó a besarme, intenté corre

