En la oscuridad, lo guié hacia la escalera para subir torpemente ya que no hacía más que reclamarme la boca, frenando en algunos escalones para intensificar el beso y tocarnos con permiso concedido de parte de ambos donde más nos anhelábamos. Al entrar al cuarto, cerré la puerta con llave detrás de mí y lo que tardé en dedicarle mi tiempo a trabarla, su coherencia pareció volver por un segundo porque su agarre se hizo más débil. —No sé qué mierda estoy haciendo. —musitó sobre mis labios mientras yo luchaba con la cerradura, mi mano estaba al revés y aproveché esos segundos para darme la vuelta y finalizar la lucha con la cerradura. —Mia… —Shh callate. —chisté y no dijo nada más al enfrentarme, lo empujé hacia la cama obligándolo a sentarse y yo me subí a horcajadas de su regazo. —Está m

