Pasaron tres semanas y el comportamiento que tuvimos los dos dentro del colegio, fue hasta sorpresivo para nosotros cuando nos dimos cuenta que se volvió normalidad vernos en mi casa, no sólo teníamos sexo, yo lo usaba para que me explicara cosas de matemática y aunque se quejaba de tener que hacerlo, reclamaba su agradecimiento después, metiéndose en el juego de extorción y disfrutándolo tanto como yo. Era extraño ver cómo las cosas se establecían, él era un malhumorado de mierda y tenía el carácter más odioso del mundo, discutíamos el cincuenta por ciento del tiempo que estábamos juntos, pero llegaba a ser gracioso hacerlo enojar y nada se excedía, sin embargo lo prohibido era más divertido y no estaba dispuesta a que eso se perdiera del todo, por lo que el lunes llegué al colegio más t

