Con la tarde finalmente refrescando luego de un caluroso día, Zac se encontraba parado en su balcón, recargado en la baranda de seguridad, en lo que contemplaba sin expresión alguna como su padre y su encantadora familia, cenaban todos juntos en el jardín trasero. La escena parecía digna de fotografiar y en marcar para colgarlo en un gran cuadro en la sala de estar, con el padre sentado en la cabecera al lado de su esposa y sus dos hijos sentados frente a ellos, los cuatro conversando y riendo tranquilamente de las cosas que se contaban entre ellos. Su presencia en aquel cuadro era totalmente innecesaria y a pesar de lo que otros creerían que sentiría al contemplar aquella escena en donde le dejaban fuera, Zac no estaba enojado, frustrado o sentía dolor alguno por ello. Hacía tiempo ya q

