Dejé la bolsa con mi ropa fuera de la casa, no iba a quedarme con ella dentro. Entre más lejos la tuviera mejor. —Veamos, ¿por qué no jugamos verdad o reto? — le propuse. —¿Cómo se juega eso? —Si eliges “verdad”, debes responder la pregunta que te haga con nada más que la verdad. Si eliges “reto”, tendrás que hacer lo que yo diga sin protestar. —Suena interesante, pero ¿quién de los dos comienza? —Comenzaré yo para romper la tensión. ¿Verdad o reto? —Verdad. —¿Cuántas novias has tenido? — indagué. —Vaya, son ese tipo de preguntas. —Quise comenzar con algo sencillo, no vaya a ser que te espante. —Solamente una; creo que ya conoces de quién se trata. Entonces, ¿ella fue la primera? Eso confirma el hecho de que nunca ha intimado con nadie. Aunque, no sé por qué la considera

