-Por fin en casa- sonreí viendo todo como si fuese la primera vez que vengo después de tanto tiempo, esos pisos lustrados con la alfombra azul y paredes bien decoradas nunca las había echado de menos como ahora, incluso las inusuales pinturas de ángeles de siglos previos y la singular escultura de cuervo me parecen más bonitas que antes. -Recuerda que no debes hacer movimientos bruscos, por lo menos en dos semanas- y mi alegría se arruinó al oír la voz de Damián, tan mandón como siempre. -Lo que digas- agité mi mano restándole importancia, ahora que Raisa tiene cinco meses y medio de gestación su esposo se ha vuelto más irritante y exagerado que de costumbre y lo peor es que no solo con esposa, por mi lado yo ahora puedo mover mi mano bien, solo el dedo no y del otro brazo solo tiene que

