Liana Desperté en muchas ocasiones durante la noche y en cada una de ellas terminé llorando cómo una magdalena, las palabras de Santino hacían eco en mi mente, solo sentía lastima por mí, solo me veía cómo a la pobre huérfana que necesita ayuda… que necesita alguien que siempre esté apoyándola desde atrás, ¿Esa persona era yo? No lo sabía, tal vez sí, pero tal vez no, había un mundo de posibilidades y en cada una de ellas siempre estaba la constante, siempre podía buscar ser la mejor versión de mí misma. Me di una ducha y caminé hasta la cocina para poder comer algo, mis estomago gruñía. Saludé a Martha quien se encontraba preparando el desayuno, me preparé algo rápido y lo llevé a mi habitación, lo último que deseaba era ver el rostro de Santino, no lo soportaría. La puerta sonó y có

