Liana. Después de algunos minutos en los que me quedé recostada en la puerta me dirigí a mi cama, supongo que desperté por el frío y salí de la habitación para verificar que Santino se hubiera ido a su habitación. Digamos que igual me preocupaba, no quería que algo malo le pasara. Apenas abrí la puerta su silueta cayó hacía mi habitación, ha pasado toda la noche allí, pensé. _ Ey, despierta. – comenté mientras movía su brazo suavemente a lo que él respondía quejándose. _ ¿Qué-qué sucede? – preguntó el hombre levantándose lenta y pesadamente del suelo dónde descansaba su cuerpo. - ¿Liana? ¿Qué sucedió? – preguntó mientras caminaba lentamente hacía mí provocando que me sintiera nerviosa. _ Solo quería saber si seguían en el suelo, está comenzando a hacer frío. – mencioné tratando d

