Seguimos nuestro día juntos, cómo un par de novios recién comenzando la relación y es que así nos sentíamos, por primera vez en mi vida podía sentirme realmente vivo, es decir, así debe sentirse, ¿No? Salimos a tomar un helado a una plaza, cómo cualquier pareja normal, sabía que me estaba arriesgando mucho, sobre todo, luego de las amenazas de Alexander, disque me observa a dónde quiera que voy, pero por más que mis hombres lo han buscado no dan con su paradero, el cabrón ese es muy inteligente para caer tan fácil. _ Te ves hermosa, princesa. – mencioné cuando vi a Liana sonreír a la nada. Ella me miró y volvió a sonreír cómo si se tratase de algo único, y es que tal vez era así, nunca antes me había referido a ninguna mujer de esa manera y con esto que siento con cada fibra de mi ser.

