Al poco tiempo me quedé dormida. La verdad es que no sabía que había pasado conmigo, no puede ser que mi cuerpo sea tan débil como para no soportar algunos golpes. Abrí mis ojos lentamente mientras me acostumbraba a la poca luz que había en la habitación, por más que traté de reconocer el cuarto en el que me encontraba, pero me fue imposible hacerlo, nunca e estado aquí, aunque de cierta manera el edificio se me hace conocido, no lo sé, pareciese que sigo estando en el orfanato. _ Meno male che ti sei svegliato. (Que bueno que despertaste). – comentó una voz muy conocida, se trataba de Filippo. – Realmente me preocupaste, ragazza dolce (Dulce niña). – terminó agregando, entonces recordé lo que había sucedido, traté de levantarme de la cama en la que estaba, pero todo mi cuerpo tembló y

