Después de algunos minutos en los que se me quedó viendo con una sonrisa en la cara, pero sin articular alguna palabra, me sentía rara con su mirada tan penetrante sobre mí… Me pregunto si se sentirá orgulloso de llamar hija a una mujer cómo yo. _ Tendrás que alistarte para seguir tu rutina diaria hoy, tu cuerpo aún resiente los golpes y no me arriesgaré a que te lesiones cuando estemos entrenándote. – mencionó Filippo sacándome de mis pensamientos. – No te preocupes, a todos nos pasa alguna vez, es más, a mí me pasó varias. – agrega haciendo que sonría, tal vez ese era el propósito detrás de sus palabras. – Te ves hermosa cuando sonríes, hija. – agregó nuevamente, mientras que, esta vez acariciaba mi cabello. _ ¿La amabas mucho? – pregunté sin siquiera pensarlo y la sonrisa que él ten

