La mirada de Filippo solo dejaba ver una cosa, odio, odio en su mayor expresión, no puedo creer que este sea el hombre que conozco, pero lo es, y aún así no siento miedo por estar cerca de él, todo lo contrario, siento admiración, no sé si esté bien o mal, pero seguramente de esto tomaré muchas lecciones, espero poder ser una buena alumna para él. _ ¿Qué miras, niñata? – preguntó el asqueroso que no se dignaba a mantener su sucia boca cerrada. – ¿O es qué te falta un hombre que tenga los suficientes cojones para domarte? – volvió a decir puras asquerosidades de su boca, pero esta vez no iba a reaccionar cómo lo hice antes, dejarme llevar por el impulso no ayudaría de nada, solo le aumentaría su ego de macho empedernido. Lo miré fijamente con una sonrisa en mis labios. _ Puede ser. – me

