Me fui directo a mi habitación. No dejaba de pensar en todo lo que había sucedido esta noche, en la muerte de la niña de nuestro cuarto, en cómo me había comportado con aquel animal que por suerte ya estaba muerto y, por último, cada una de las palabras de Filippo, sé que no quiere que me envuelva en este mundo que acabó con mi madre, pero en el momento de contarme la verdad de mi origen hizo que automáticamente viera de una manera distinta mi vida. Por esta razón espero que de verdad me ayude a pulir mis capacidades, porque sé que las tengo, sólo tengo que ser disciplinada. Entré en la habitación y me acosté, ni siquiera volqué mi vista a la niña que se encontraba casi sin cuello, no podría quitarme por completo esa imagen de mi cabeza, pero tendría que aprender a vivir con ello. Despué

