El día había transcurrido bastante bien, el sol estaba perfecto, pasamos todo el día en la piscina, Liana, Martha, Filippo y yo, supongo que era un día para pasar en familia, y a pesar de que mi princesa se sentía incómoda por la condición con la que había amanecido decidió meterse a la alberca y disfrutar del agua fría recorriendo su cuerpo, claro qué, no se metió con uno de los tantos trajes de baño que le había regalado hace algunas semanas, si no que, se colocó uno, pero también se colocó un short que tapaba todo su trasero. Decidí meterme con ella al agua, pasamos mucho tiempo juntos, besándonos, jugando, parecíamos dos adolescentes recién ennoviados divirtiéndose sin alguna responsabilidad… ella si era una adolescente, y tal vez yo también encajaba en esa fila, pero a diferencia de

