Santino D´angelo. Hoy no era un buen día, al menos no lo sentía así, tenía a la mujer que amaba a mi lado, había hecho el amor con ella hasta el amanecer, la había tenido completamente para mí, como siempre, porque esa es la manera en la que ella se entregaba, con todo su ser, con todo su corazón. Caminé por la habitación esperando a que ella se despertará, aunque tal vez eso demorará un poco más de tiempo, su cuerpo no estaba acostumbrado a tanta tensión. Esperé unos minutos más, estaba impaciente y no entendía el por qué, es cómo uno de esos días que sabía que algo saldría mal, pero mis negocios iban a las mil maravillas, Slavik se estaba encargando de todo muy bien, él sabía como me gustaban las cosas. Salí en busca de Martha, ella estaba encargada de decirles a las empleadas lo

