Nos dimos una ducha, por separados para que Filippo no se quedara tanto tiempo solo, en realidad sus besos y sus caricias hicieron que mi día mejorase en más de un mil por ciento, estaba completamente enamora de Santino, todo él día se me había quedado viendo el vientre cómo si fuese capaz de advertir si el bebé estaba creciendo o si de solo se trataba de una falsa ilusión que me había creado yo misma. Almorzamos e invitamos a Martha a que se sentara con nosotros, ella siempre supo que Santino y yo terminaríamos juntos y por alguna razón se estaba cumpliendo, claro que aún éramos jóvenes y podrían pasar miles de cosas, pero yo sabía que mi corazón era completamente de él, desde ese día en que casi provoca que me amputen la mano, sonreí al recordar aquel momento. Santino tomó mi mano có

