Me levanté de la cama y estaba él, pegado a la puerta, con una mirada llena de odio que no sabía si era para mí o para el hombre que estaba muerto en la cama, recordé lo último que le dije, debí lastimarlo, debe odiarme, pero aún así me salvó. _ Vístete, toma tus cosas y nos largamos de aquí. – mencionó de una manera fría, ni siquiera quería responder a sus palabras, no me sentía fuerte, obedecí. – Ni te preocupes porque te vea, ya lo hice. – dijo de una manera despectiva, me sentí más basura luego de escuchar sus palabras. Me sentía sucia, ni siquiera tenía la capacidad de mirarlo a la cara, no podía creer que esto me estaba pasando a mí, busqué mi maleta y comencé a guardar mi ropa en ella, claro que antes me coloqué una blusa y un chaleco largo, no deseaba sentir miradas en mi cuerp

