Era como si el mundo hubiera desaparecido para mí de repente. Me sentía liviana, tranquila… Hasta que mi cabeza evocó la imagen de un hombre gallardo sumamente hermoso que me miraba a lo lejos con las pupilas colmadas de un amor inenarrable que me hizo estremecer pues en medio de ese amor también había un dolor crudo que incluso a mí me dolió. Sus labios decían mi nombre con desesperación casi como si este se tratara de un cántico. Xanthe… Xanthe… Mi princesa. ¿Quién era él? Y lo peor ¿Por qué me llamaba con tal desesperación? Como si me amara incluso más de lo que mis ojos lo notaban. Su voz era masculina, oscura pero supe que aunque en este momento no estuviera escuchándola de ese modo también era suave y dulce. ¿Por qué sentía estás irrefrenables ganas de correr en su direcció

