Las palabras que Brand debía decir para liberarla surgieron al fin. -Te fallé. Se levantó porque ya no soportaba estar tan cerca de ella y no poder tocarla. Porque no podía salvar la distancia que los separaba. No, peor aún: porque no debía. El frio laceró agradablemente su cuerpo desnudo. Se acercó a la ventana. Abrió de par en par los postigos y el aire gélido del otoño que se acercaba golpeó su piel, atravesándola como si no estuviera allí, hasta alojarse alrededor de su corazón. Tras él oía el susurro de las mantas mientras Alina se movía. Ella dejó escapar un leve gemido y Brand giró la cabeza inmediatamente. Tal vez todavía sintiera lástima por él. La clase de lástima que la había hecho arrostrar toda clase de peligros en Wessex porque no quería hacerle más daño. Su piedad era

