Estaba muy oscuro. El frío de la noche la asaeteaba. ¿Por qué no había fuego’ avanzó sigilosamente, intentando recordar la disposición del aposento, dónde estaba la mesa, el banco, el extravagante sillón cubierto de cojines bordados. Alina se detuvo ante el n***o bulto de la cama, cuyos cortinajes estaban corridos. Aguzó los sentidos en la oscuridad para ver aquella forma familiar; para oír su respiración, el susurro de sus movimientos, cualquier cosa menos aquella negrura que le helaba la sangre. -Nunca entiendo cómo sigues llegar tan lejos- Alina cerró las manos sobre los cortinajes bordados-¿Qué has hecho? ¿Romperle otra vez la nariz a Duda? Brand estaba junto a la ventana. Alina advirtió de pronto que un leve rayo de luz de luna se abría paso entre las nubes del cielo tempestuoso y

