Sintió el leve dolor de los huesos mal curados. Brand le había tomado la mano deformaba y la estaba acariciando. Podía verla y, sin embargo, no dejó de tocarla. Sus labios se movieron sobre la piel de Alina. Un cálido aliento, tierno y gozoso, sobre su piel fría. El aliento de un hombre, oscuro y lleno de vigor. De un vigor que no se plegaba ante nada que no complaciera su deseo. Brand debía de querer aquello, su calor sobre la piel de Alina. Sus labios se movían como si quisiera paladear su carne, explorar la forma de cada dedo. Ella curvó los dedos, buscando aquel intenso e inesperado calor. Sintió la suavidad de su lengua, húmeda y embriagadora. Luego sintió su boca. Brand se metió sus dedos deformaba en la boca. Una intensa sensación se apoderó de ella cuando el calor de aquella bo

