Alina estaba llamando. Brand sintió que sus sollozos le desgarraban. Ella tenía la cabeza apoyada sobre su hombro. Brand podía ver el rápido subir y bajar de su costado. No soportaba sus lágrimas. -Alina… -No me sueles-fue todo lo que dijo ella, igual que antes. Así que Brand la estuvo abrazando mientras su corazón palpitaba como en el fragor de la batalla y la sangre seguía corriendo como fuego por sus venas. Intentó controlar su respiración, los músculos, las fibras y el deseo que dominaba su espíritu, sintiéndose a un paso de la locura. Sólo sabía que no podía echarle esa carga sobre los hombros a Alina. No era justo. Había demasiado dolor en sus sentimientos hacia ella. Su amor era demasiado absoluto. Ella no deseaba aquello, ni era aquello lo que él ansiaba mostrarle. Quería que

