Movió la mano. Los dedos gruesos, llenos de cicatrices, se deslizaron sobre la fina seda de su cabellera y buscaron la suave curva del cuello. Ella giró la cabeza de pronto, eludiéndose en un último gesto de elegante desafío. Su cuerpo se curvó, tenso y rígido. La mano de Brand se detuvo. ¿Y si no era una señal de desafío? ¿Y si sólo era miedo? Ella parecía querer ocultarse de sus ojos. Sin embargo, y pese a todo, seguía aferrándose a él. > > Alina no tenía nada. Porque él se lo había quitado todo. Su mente, que se anticipaba al siguiente paso, parecía saber qué diría ella antes de que volviera a hablar. -No veía ante mí más que peligros e infortunios por…- sus manos se aferraban a él. Se refrenó para no decir algo. Pero luego añadió-: No podía hacer otra cosa – aquellas palab

