La luz de la mañana reflejaba los vidrios de la iglesia, provocando que un rayo de luz dieran en los ojos de Carlos, provocando el cambio de color a verde esmeralda, Clara lo miró como si fuera la primera vez que miraba a un hombre, se sintió avergonzada por sus emociones.
Mientras que Carlos la miraba con curiosidad, al verla tan blanca como la luna, su pelo castaño claro abajo del velo ,la hacía parecer una virgen, inmaculada.
Esas miradas duraron solo un segundo pero para ellos fue una eternidad, una eternidad agradable.
Sor Margarita se acercó a Clara y le pidió si podía subir para dar la entonación del himno esa mañana.
Clara titubeó por un segundo, se levantó de su asiento y subió al estrado donde se encontraba Carlos, esta al verla de pie y ver su figura sintió mariposas en su estómago, apesar que él tenía experiencia con el sexo opuesto, era la primera vez que una mujer le llamara tanto la atención.
Clara se acercó a él tímidamente para indicar el tono en que ella cantaba.
La voz suave de ella lo hiso estremecer, trató de guardar la compostura de inmediato.
- Bien hermana... tocare en Mi mayor...- dijo con su voz ronca y varonil.
Clara también se extremecio al escucharlo.
la chica suspiro profundamente para buscar la relajación que necesitaba.
Carlos comenzó a tocar el órgano mientras que Clara cantaba para dar la señal para que todos cantarán.
La voz melodiosa de la chica hizo volar la imaginación de Carlo, la vio como un ángel en todo su esplendor.
La misa continuó como siempre , Carlos sentado en su asiento miraba intensamente a Clara, pero ella estaba concentrada escuchando al sacerdote.
Después de la misa tanto las novicias como los seminaristas debían regresar a sus respectivas claustros.
Carlos trató de hacer contacto visual con Clara pero esta ya se había ido con Ines, ella quería salir lo más antes posible del lugar, conocer a Carlos le revolvió todo su mundo.
Al llegar a su celda se arrodilló a rezar con intensidad.
- Querido Dios... necesito tu ayuda, el enemigo me ha puesto una trampa, por favor quita estos sentimientos insanos de mi mente...- rezaba la chica con frustración.
Mientras que Carlos se encontraba dibujando a Clara.
- Que criatura más hermosa!!... lastima que estamos en esta situación, parece ser que es muy devota... Uf!! que haré?... lo único seguro es que no seré cura...- pensaba mientras dibujaba las facciones de la chica.
Al terminar de dibujar guardo su imagen en su biblia.
El invierno se había apoderado de las tardes y las noches eran más frías, la lluvia se dejaba caer como si alguien abriera el grifo.
Una noche el convento se estaba inundando muchas novicias se enfermaron por el frío y la humedad del lugar , entre ellas Clara.
En el seminario todo estaba bien, ya que los mismos seminaristas arreglaban los imperfecto del lugar.
- Jóvenes seminaristas!! nuestras hermanas están con una situación difícil, sus celdas se han mojado y muchas han caído enfermas, este invierno ha sido muy duro para ellas, por lo que él Obispo autorizó que ocupen el ala izquierda mientras se arreglan su convento, necesito voluntarios para ayudar a las jóvenes novicias...- dijo el padre Alex.
Todos los seminaristas levantaron su mano, Carlos se acercó al padre.
- Padre Alex... usted sabe que pronto daré mi examen de grado para ser doctor, por favor déjeme ayudar a las hermanas...- suplicó sinceramente Carlos.
Carlos durante los tres meses que ha estado en el seminario se dedico a estudiar para sacar su título lo más rápido posible, olvidándose por completo de Clara, de hecho cuando eran las misas él estudiaba en la universidad.
El padre lo miró con agradecimiento y asintió con la cabeza.
Cuando las novicias fueron puesta en el ala izquierda, Carlos con Sor Margarita comenzó a examinar a las novicias.
- Hermano Carlos... le agradezco mucho lo que está haciendo por mis niñas, el internado les ha sido difícil por muchas razones, extrañan a sus familiares y muchas tienen conflictos internos...- dijo Sor Margarita lamentándose.
- No se preocupe Sor Margarita, haré todo lo que esté en mis manos para que ellas estén
bien y con la ayuda de Dios mediante, todo saldrá bien...- dijo con un tono de confianza.
- La que más me preocupa es una joven novicia, es tan devota y dedicada , pero se ha enfermado mucho ,doctor...- dijo Sor Margarita.
- Entonces vamos donde ella primero...dijo Carlos preocupado.
Entraron a una celda oscura, una anciana monja cuidaba a la novicia, podiendo paños fríos en su frente para bajar la fiebre.
Carlos se acercó a la joven y al verla se acordó de inmediato de ella.
- Angel...- murmuró entre dientes.
Carlos se acercó a la cama con cautela, sacó de su maletín su estetoscopio para examinar a la joven que estaba con los ojos cerrados.
- Por favor hermanas, ayuden que se siente para poder examinarla...-dijo Carlos angustiado por lo que estaba viendo.
Clara en su delirio escuchó la voz varonil de Carlos que abrió los ojos y lo vio a la luz de la luna.
- Mi santo!... vienes a buscarme ? antes que cometa pecado?...- dijo en su delirio por la fiebre.
Las monjas se miraron confundidas.
- De que esta hablando?...- preguntó Sor Margarita.
La anciana monja la miró con cautela.
- Se dice que el demonio atormenta a las almas puras... seguro que eso es lo que está pasando...- dijo confiada la anciana.
Carlos no dijo nada y comenzó a examinarla con cuidado y delicadeza.
- Mmm... tendremos que llevarla al hospital, siento líquido en un pulmón, debemos llevarla antes que se convierta en neumonia..- dijo preocupado Carlos.
Las monjas se llevaron la mano en a boca.
- Pobrecilla!!... iré a llamar a la ambulancia...-.dijo Sor Margarita angustiada.
Clara miraba con devoción a Carlos que una de su mano acarició su rostro, la anciana no estaba mirando porque comenzó a buscar su ropa, ese descuido lo aprovecho Carlos para besar su mano pequeña y delicada..