Clara lo miró con estupor, pero Carlos se alejó de ella antes que alguien la viera.
La muchacha quedó inmóvil por un buen rato, hasta que Ines la fue a buscar junto a otras novicias.
- Hermana Clara!!... te encuentras bien? ... estás como si hubieras visto un fantasma?
..dijo cínicamente la mujer.
Clara volvió en sí y la miró como ausente.
- Vi una araña... le tengo fobia a las arañas...- mintió Clara.
- Uf!! a mi también me dan miedo ... y las cucarachas también...dijo otra novicia llamada Luisa.
-Mmm... pero aquí no se ve ninguna?...- insistió Ines con malicia.
- Hermana Ines... usted cree que la araña nos estará esperando? obvio que se fue!!...- dijo molesta Luisa y abrazando a Clara.
Ines la miró con disgusto.
-Bueno!! la venimos a buscar para la misa ... Hermana Clara... no demoré!!..-dijo molesta la muchacha.
Clara asintió con la cabeza. Luisa la llevaba
de su brazo.
- No me gusta Ines...te tiene envidia... además ha estado hablando de tí con otras novicias..- dijo con cautela Luisa.
Clara la.miro sorprendida ,sabía que Ines era envidiosa pero nunca pensó que era intrigante.
-Que ha dicho de mí?....preguntó confundida Clara.
-Puras tonterías... no le hagas caso... eso sí ten cuidado con quien hablas...-dijo como advertencia Luisa.
Ese día después de misa eran las confeciones , Clara por primera vez no quería ir, normalmente sus " pecados" eran que no había dicho bien el rosario o que no rezo antes de dormir. Pero ahora tenía el corazón confundido y no sabía si confesar o no lo que estaba pasando con Carlos.
- Pero si lo mencionó puedo meterlo en problemas... y la verdad no ha pasado nada solo palabras indiscretas..- pensó con preocupación la chica.
En el confesionario había una fila para confesarse ,entre seminaristas y novicias.
Clara por primera vez se puso al final de ella.
.Carlos que estaba cerrando el órgano, se acercó a la fila para la confección, vio a Clara y suspiró profundamente antes de acercarse a ella.
Clara estaba en su mundo que no sintió la presencia del hombre atrás de ella.
- Me preguntó... que pecados tan grave tiene hermana Clara?..-susurró al oído de la muchacha.
Clara se dio vuelta y vio a Carlos mirándola con curiosidad.
-.Eso es algo que a usted no le interesa además no es mi sacerdote confesor...- replicó molesta Clara.
Carlos le sonrió con picardia.
-.Sería interesante ser su confesor... saber aquellas cosas más íntimas de usted... pero bueno ... debe ser aburrida su vida...- dijo para molestarla.
La verdad no sabía porque le decía esas cosas , él se había prometido no buscar más a Clara, para no ponerla en una situación incomoda,pero algo dentro de él, lo hacía ir tras ella.
Clara lo miró con enojó, sus hermosos ojos se volvieron como un gato salvaje a punto de atacar.
- No es apropiado que un seminarista y una novicias tengan estos tipo de conversación, por favor le pido que no me diriga la palabra...gracias hermano Carlos...- dijo fastidiada por ese hombre que la ponía nerviosa.
Carlos le sonrió con ironía y se fue a conversar con sus compañeros.
- Ocurre algo? hermana Clara? vi que te molestaste con el doctor? te dijo algo inadecuado?...- preguntó sinceramente Luisa.
Los ojos de Clara estaban apunto de llorar, viendo la situación, Luisa la llevo afuera de la capilla para tomar aire.
- Dime que pasa? confía en mí? no es bueno que lleves esa carga en tu corazón sola...- dijo cariñosamente la novicia.
Clara como si las emociones afloraron comenzó a llorar como una niña, mientras Luisa la abrazaba.
- Tranquila... no es necesario que me digas nada... no es necesario... pero quiero decirte que aquí no estas obligada ,no te atormentes... no es bueno...- dijo sabiamente Luisa.
- La verdad no sé qué me ocurre, nunca me había pasado algo similar, siempre he deseado ser monja y poder servir al Señor... pero ahora siento tambalear mi vocación...- dijo tristemente Clara.
- Entiendo... ahora seca tus lágrimas y entremos ,muestra seguridad ,yo estaré contigo...- dijo protectora Luisa.
Las dos novicias entraron a la iglesia, Carlos la observó y vio que sus ojos estaban rojos por estar llorando, su corazón se achicó por verla así, sabía que sus lágrimas eran a causa de él, se sintió miserable por haber estado acosando a Clara y llevarla a ese estrés.
Sacó su biblia y busco el retrato de ella, escribió unas palabras y busco la forma de entregarle la imagen a ella.
Camino donde ella con cautela, miró a Luisa que la tenía agarrada del brazo, se detuvo por un momento y pensó que sería mejor dejarla en paz en ese momento.
Después de las confeciones cada grupo regreso a su lugar a seguir estudiando sus deberes.
Los seminaristas tenían su pequeña celebración por Carlos ,pero el muchacho antes de estar feliz de veía cansado y abrumado.
Se le acercó el padre Alex con cautela.
- Esta bien hermano Carlos?... lo veo compungido? me preocupa...- preguntó con interés el Cura.
Carlos suspiro profundamente y miró a su maestro.
- Padre... puedo confesarme con usted?... preguntó con tono desesperado el muchacho.
El padre abrió los ojos de asombro y asintió con la cabeza.
- Sigame por favor...-pidió el Cura.
Fueron a un lugar apartado donde había un banco donde se sentaron, el padre se personó.
- Ave Maria purisima...
- Sin pecados concedido...perdóneme padre por he pecado...- dijo angustiado Carlos.
- Lo escucho hermano... saque ese peso de su corazón que lo atormenta ...- dijo preocupado el padre Alex.
- No he actuado virtuosamente con alguien y creo que he dañado su corazón y ahora debe pensar que soy la peor persona...- dijo misterioso el joven.
El padre abrió los ojos de confusión .
- De que esta hablando hermano?... A quien ha dañado que lo tiene así?...- preguntó el Cura angustiado.
- A un alma pura como el agua de manantial... me he creído con el derecho de poner mis ojos en este ángel, por eso quiero pedirle si puede ayudarme a cambiar de seminario?...
- Que