Capítulo 14 Aquel acontecimiento apagó en su corazón el último rayo de esperanza. Solo podía esperar ya que, siendo rehenes, los canjearan con Fátima y sus hijos, pero ¿cuándo? Y entretanto, ¿resistiría Nel los malos tratos que sin duda habrían de recibir de aquellas hordas sedientas de sangre, de aquellas hienas que con frecuencia se cebaban en los mismos sectarios del Corán? ¡Ni la influencia misma de Esmaín sería bastante para librarlos de ellas! Por primera vez después del s*******o se apoderaba del muchacho la desesperación, llegando al extremo de creer que la Providencia los había abandonado. ¿Quién hubiera podido creer que la locura de su s*******o, que solo era posible que se hubiese fraguado en inteligencias tan menguadas como las de Gebhr e Idrys, podría llevarse hasta el fin?

