Miro por los alrededores de la escuela, asegurándome de que nadie esté cerca. Al ver que estoy sola, salgo de mi escondite y me dirijo al bosque. —Tengo que lograr que cancelen las clases, pero ¿cómo? —pienso. Mientras me adentro en el bosque, reflexiono sobre lo que puedo hacer solo con una camisa. —Tengo que pensar esto bien —me digo a mí misma, sentándome en el suelo húmedo, abrazando mi mochila como si fuera mi vida. Me acuesto y cierro los ojos para pensar mejor, mientras inhalo y saboreo la humedad del monte. —Debo lograr que los licántropos detecten la esencia, pero no debo ser yo quien acerque la camisa… —frunzo el ceño, imaginando cada posible escenario. Hago un sonido de desesperación al abrir los ojos, dándome cuenta de que esto no será tan fácil como pensaba. Escucho un

