Capítulo 3. Intentando

2105 Palabras
Si el tiempo hoy va deprisa, ¿Por qué me siento en pausa?, veo como todo avanza y yo siento que está vez estoy más hundida que antes. Las personas a mi alrededor sienten y dejan de sentir en instantes. Algunas fiestas, alcohol y música te salva de sentir con intensidad, o eso era lo que pasaba antes conmigo. Ahora, ahora todo se está volviendo insoportable, después de lo ocurrido ayer, esa ilusión de apagar el sentimiento es vaga casi inexistente. Haber escuchado a Evan e ir a su fiesta, fue sin lugar a duda el peor error. Sabía que dentro de mi estaban las respuestas para sanarme, pero pretendí ignorar las, quería que me viera, saber si realmente no existe algún sentimiento profundo en su interior por mi, aunque fuera algo de empatía. Bebí, baile y reí, todo funcionaba bien, pero algo dentro estaba roto y la idea de que en el pasado Alan provocaba que nadie se acercará de más a mi en las fiestas, era la idea que vago por mi cabeza toda la noche, porque sabía que era real. En las fiestas anteriores, aunque las disfrutaba y me divertía, nadie se me acercaba, los hombres trataban de no estar lo suficientemente cerca de mi, y en esta fiesta todo fue como si se hubiera roto una burbuja, la burbuja dónde Alan pretendía tenerme. No dure lo suficiente en la fiesta, el ajetreo y el bullicio era dramático, todos estaban en su mundo, mientras yo solo estaba perdida en la multitud, en una esquina donde lo veía bailar con ella, sin percatarse de mi existencia. Besaba sus labios como nunca lo había visto besar a nadie, su vista estaba brillante y aunque odie admitirlo sabía que había un sentimiento mayor ahí. No pasaba mucho de media noche cuando huí a mi casa, sin que nadie me detuviera, logré conciliar el sueño demasiado rápido, creí que nada me despertaría. Un ruido fuerte en la parte del pasillo cerca de mi habitación hizo que despertará de pronto, el ruido de la música se había agotado, todo estaba en silencio. Pensé en ir a ver que sucedía, pero sabía que si la fiesta ya había culminado quizás Alan estaría en casa. Veía hacia el techo esperando escuchar algo más, pero los siguientes sonidos solo hicieron que mi corazón se rompiera aún más. Está mañana trate de salir lo más temprano posible, no quería verlos o más bien no estaba lista para enfrentar algo así. Ya había terminado mi primera clase, aún con lo perturbada que andaba trate de dar lo mejor de mi, y los números de la física hicieron que mi mente se desconectara por un momento. — Pff te ves derrotada, hermana— el hombre sexi de un metro noventa y siete, tez morena clara y unos ojos color miel, era mi hermoso hermano. Lo había llamado, tenía que hablar con alguien como mi mejor amigo, y ahora Caleb era lo más cercano a eso. — Te necesito, Caleb— había algo conmigo y las lágrimas, éramos eternamente enemigas, era tan sensible que a veces me odiaba por no poder ser fuerte. — Joder, Caeli— su rostro reflejo preocupación mientras toma asiento frente a mi. Estábamos en una cafetería que había encontrado cerca del complejo universitario, este lugar me daba tranquilidad. — Te contaré todo, pero escúchame, no me juzgues y por favor ayúdame a salir de esto— sabía que su solución era irme a vivir con él. Ya lo había pensado y era lo correcto, no podía vivir en ese lugar y escuchar todo lo que sucedía entre ellos como si no me importará. Nunca debí enamorarme de él, pero el tiempo juntos y mi adicción por los mujeriegos había hecho que de la nada me imaginará a su lado. Le conté todo a Caleb, omite uno que otro detalle, pero trate de ser especifica para no revolverlo o provocar que quisiera matar a alguien. Su rostro se iba endureciendo mientras me escuchaba, no decía nada y eso me preocupaba más que nada, mi hermano por más que le supliquen que te escuche siempre te estará interrumpiendo para dar su opinión sobre cada punto, pero hoy solo guardo silencio mientras sus ojos se oscurecian más. — Y bueno, la madrugada fue larga, no logré conciliar el sueño después de su gran acto s****l— estábamos tomando café, pero ambas tazas estaban llenas, el ambiente era tenso y yo solo podía suplicar con mi voz que me sacará de ahí— necesito salirme de ese lugar, en la mañana ni siquiera sabía cómo hacer para salirme antes de que despertarán, me temblaba todo el cuerpo. — Caeli— su voz era suave, aún con la expresión en su rostro me tranquilizó un poco escucharlo— irás a vivir conmigo, no debes preocuparte por nada, debes entender que esto es totalmente inevitable, te enamoraste sin pensarlo y eso sucede, el amor no es algo que se planea, solo se da y realmente es desastroso la parte de tu amiga, Hanna nunca fue de mi agrado por sus tantas veces que me pretendía e insinuaba cosas, pero al final la acepte por ti. Ahora debes saber que esa chica nunca sintió un cariño genuino hacia ti, y Alan nunca mereció tu amor, porque aunque seamos unos hijos de puta, como hombres podemos sentir cuando una mujer realmente está sintiendo algo profundo por nosotros, no temas huir, a veces es más valiente hacerlo a tiempo que permanecer ahí por miedo a que te llamen cobarde. — Para ser un Playboy tienes un corazón de pollo, Caleb— para este entonces ya nada paraba mis lágrimas, sabía que él me entendería. — No soy un Playboy, a mis amigos y a mi nos gustan las fiestas y de hacerlas, pero no andamos con una y con otra— se rasco la nuca, en señal de que estaba nervioso— nunca he tenido una novia formal, porque estoy enfocado en pasarla bien y en la escuela, tampoco me he enamorado como para arriesgarlo todo. — Eres un cursi de mierda— me burle de su rostro sincero— todo esté tiempo nos habías creer que era tan fácil como Alan, y ahora me sales con que tienes más corazón que yo. — Hermanita, mis padres me conocen, tu te dejas guiar por todo lo que hay a tu alrededor— sonaba muy maduro, ahora mismo me sentía una niña haciendo berrinche— permitimos lo de Alan porque a mis padres no les daba confianza lo de vivir rodeada de chicos, también porque conocemos a su familia de años, pero realmente no fue porque yo fuera un hombre de mil mujeres como él lo hace. — Para mi eso de vivir juntos era una ventaja para por fin llegar a su corazón— ilusa, tonta y ridícula, eso era, creí que conseguiría que él me amará, cuando toda su vida me ha tenido cerca y nunca notó mi amor hacia él— ahora solo quiero tener paz, poder llegar a casa después de la universidad sin miedo a toparme con alguien desagradable. — No te preocupes, mañana le diré a alguno de los chicos que te acompañe por todas tus cosas, para que no estés sola— me relajaba tanto tener una conversación tan profunda con Caleb, sentí que podía decir cualquier cosa sin miedo al rechazo— por hoy ni pienses en regresar, te irás conmigo, quiero que conozcas a mis romees Estuvimos un rato en la cafetería, indagamos por las estanterías llenas de libros, criticamos nuestras carreras y para él iba ser increíble tenerme a su lado. Su departamento estaba algo alejado de donde yo vivía, pero el lugar era increíble, tenían un jardín delantero y otro en la parte de atrás, su entrada era bellísimas, tenía algunas plantas y un sillón, creo que a alguien le gusta pasar el rato afuera. Por dentro estaba la cocina y una sala espaciosa, dos cuartos en la parte de bajo y tres en la parte de arriba, todo estaba limpio y olía delicioso a comida. Por un momento me sentí en casa, cuando mamá cocinaba para nosotros antes de llegar de la escuela, recuerdo sus gritos por los zapatos sucios de Caleb y mi mal olor al llegar de mis ensayos de baile, no le gustaba que estuviéramos así en la mesa. — ¡Chico, he llegado! — grito mientras nos disponíamos a sentarnos en la sala. Se escucharon voces bajando la escalera, parecía que venía una orda de hombres. — Caleb— tres chicos, dos eran gemelos, totalmente idénticos, cabello rubio, ojos verdes, con una altura de casi dos metros, de tez blanca y demasiado guapos. El tercero era un chico moreno, cabello oscuro, ojos cafés claro, alto y su complexión física era de una persona que frecuentaba el gimnasio a diario, un poco más musculoso que mi hermano. Era como venir a vivir a una casa de modelos. — Chicos, quiero presentarles a mi hermanita, es una niña y no quiero comportamientos extraños o fuera de lugar de su parte— todos me miraban como si fuera un insecto en medio de su plato de comida— ella estará viviendo aquí, tomara el cuarto de Taylor — Oh no, Caleb— me interpuse en su discurso— no quiero quitarle la habitación a nadie. — Tranquila Eli, Taylor tiene tiempo que no regresa, se fue de intercambio— todos seguían serios y yo me sentía un bicho— sería mala suerte si regresa. Bueno los gemelos son Jayden y Jaylen, y el moreno es Mason, aquí somos como una fraternidad pequeños todos cuidamos de todos. — Por fin una chica, hola Caeli, yo soy Jayden, podrás identificarme por tu y yo seremos compañeros de todo— su voz era algo delicada, supuse que su orientación s****l era contraria a la de los demás— soy la luz de este lugar — Es un gusto Jayden, me gusta ser parte de este grupo entonces— reí un poco al ver que están emocionado. — Yo soy Jaylen, no toques mi cocina y aleja de mi la suciedad, todo aquí está ordenado— su voz era imponente y supuse que era él que había de mamá aquí. — No te preocupes trataré de apoyar en todo. — Yo soy Mason, guapo y millonario, todo en mi es impresionante— era egocéntrico y se notaba a leguas su gran vanidad— no te enamores de mi, porque yo no lo haré de ti — Pff estoy harta de los de tu tipo— no será tan bueno esto en el grupo, él tenía cierto parecido en la actitud a Alan. Después de una breve charla y burlas de ellos hacia mi situación, nos dispusimos a cenar algo, que en lo que a mi concierne Jaylen cocina demasiado bien, todo estaba demasiado rico. Quedamos en que Jaylen me acompañaría a empacar todo mientras su hermano nos ayudará a conseguir un camión de mudanza, todos eran muy agradables, hasta Mason llegó a caerme bien cuando dejó claro que no pretendía nada conmigo y que seré como una hermana para él. Me acompañaron a la habitación que me tocaría ocupar, olía demasiado bien a pesar de que mencionan que hace tanto tiempo que nadie entra ahí. Taylor se fue hace un año por un intercambio internacional que ganó, pero después dejo de tener comunicación con ellos y nadie sabe si volverá o no, sus cosas siguen en la habitación, para el día de mañana los chicos se encargan de mover todo a la habitación de juegos que tienen. Era la habitación más grande de la casa, según lo que me contaron, Taylor la había ganado en una apuesta en algún juego que hicieron al inicio, tenía el cuarto de baño más amplio y contaba con un pequeño hidromasaje, un closet muy amplio y estaba entre el baño y la habitación. El balcón era mi lugar favorito, daba hacia el jardín tracero y ya estaba imaginando ese lugar con mis cosas. Me acomode en la cama, creí que estaría pensando en el desastre de vida que estaba teniendo, pero sentí algo más reconfortante al estar en este lugar, se sentía como y familiar. Los chicos son maravillosos y tener a mi hermano aquí me daba la oportunidad de usar su auto o su moto, era como iniciar de nuevo. Sabía que sería imposible huir, pero ya sería menos posible toparme con ellos en la universidad, era un campus demasiado grande y no compartía clases ni edificios con ninguno de los dos. hola
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