— Recuperaré todos los documentos. — Murmuré viéndolo como una opción viable. Ya estamos calmados, ambos dejamos de gritar y lloriquear como niños de primaria, y estamos sentados en la cama con respiración agitada y mirada al frente. El único sonido entre nosotros es el de Desdémona respirando con la lengua de fuera en la sala de estar lejos de nuestra tormenta. — No importa. — Murmuró con voz ronca, posterior a un suspiro largo. — No es la gran cosa. — Sí lo era para ti....Entré en pánico. — Dije en voz baja, totalmente culpable, totalmente avergonzado de mis actos. — Es solo, Julie, que desde que estuvimos juntos todo se volvió más ... Importante, intenso, real. — Llevamos juntos meses. — La miré ceñudo, y ella sonrió suavemente sabiendo que no era a lo que me refería. Acarició mi ros

