―Así es, amaneció el día de ayer con un poco de temperatura, y hoy tiene vario rato con malestar estomacal.... ―Sin mirar a aquella mujer que a simple vista no se parece ni en kilómetros a mí o a mi hermana, dije: ―Que tal si Valentina me dice con mejor detalle la manera en la que se siente. ―Pedí mirando los ojos grandes de ella, mi corazón se enterneció mil veces ante su pequeña complexión y la palidez de su piel. Pero por alguna razón que me partió el corazón, Vale retrocedió sobre la camilla. ―Vaya, creí que no mencioné el nombre de mi sobrina. ―Sobrina, debe ser hermana del esposo de mamá. ¿Con quién se habrá casado? Miré a la mujer, y sonreí de forma torcida. Vislumbré de nuevo a Valentina tomando en su puño su abdomen. Fruncí el ceño, pero volví a la mujer. ―Viene en el registro,

