No despierto por las mañanas, navego en ellas. No vivo si vives y si las voces nos ciegan. No sueño si sueñas y si la luz nos ensordece. Sueña intranquilo por las mañanas si sabes que estoy detrás se ti... Esperando el momento preciso. No vivas tranquilo si mi voz susurra cosas a sus oídos cuando están ciegos y no ven el peligro. No sueñes bien, si tu amante no escucha que su luz se puede apagar pronto.... Si no estás conmigo, si estás fuera de mi y dentro de ella. Leí sintiendo mi piel helarse ante eso escrito por letra cursiva en tinta azul. Volví a la casa y escondí en mi pantalón la evidencia de lo que puede suceder, la amenaza poética de una chica descarrilada. — ¿Quien o qué era para que tengas ese rostro? —Pidió saber nerviosa por mi actitud. —Mmm.... —Me quedé mirando. —No

