Ningún bien económico, tal vez ahora ni siquiera el amor de Emma sería suficiente para igualar la felicidad de saber que comparto sangre con alguien tan pequeño y frágil, no esparcido al amor por Julie o por Emma, es más como un amor extraño, donde mi único fin es que esté bien, y que reciba de mí todo el cariño y amistad que un buen hermano mayor debería dar. ¡Dichosa! Valentina. — ¿Cuántos años tiene? —Pregunté tomando una de las imágenes. En una de ellas, la que tengo, se encuentra sonriendo tímidamente, observando al vaso frente a ella con el cabello castaño despeinado. —Ocho en diciembre. —Contestó Patricia, ni siquiera me importó el que ella supiese todo sobre mi hermana en ese momento. —Y está completamente saludable tanto física como...Mentalmente. —La miré con los ojos entrecer

