Sorpresas que aniquilan

2406 Palabras

Volvimos un sábado por la tarde exhaustos de tantas cosas, pero felices de tenernos el uno al otro. Dormí, todo ese día nos dedicamos a Desdémona como si fueran hija nuestra, aunque para el cariño que le tenemos, podría decir que es equivalente. La voz que escucho con una frecuencia aterradora este día estuvo silenciosa, a mí me pareció expectante, como si esperara un momento para atacar de nuevo, pero simplemente me dediqué a sonreírle a ese momento falto de melancolía y odio. —Voy a presentar mi tesis pronto. —Murmuró de repente. Su voz había enronquecido a causa del silencio que habíamos conservado previamente. Sonreí. —Será la explicación del arte del karma. Un nuevo arte, o algo así. —Estábamos cerca de la terraza en un sillón color vino. Ella encima de mí, boca arriba y Desdémona,

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