POV DE DANA Tomo un taxi que me lleve al aeropuerto. El chofer apenas me dirige la palabra, concentrado en el tráfico de la ciudad; yo, en cambio, no dejo de mirar por la ventana. Mis manos tiemblan sobre mi bolso, y cada tanto saco el móvil para marcar el mismo número una y otra vez. De camino a este lugar, llamo con insistencia a Steven, pero no hay respuestas; el tono de llamada suena, distante, como si se perdiera en un vacío al que nunca llegarán mis súplicas. No hay buzón de voz, no hay un mensaje que me diga que está ocupado o que no puede contestar. Simplemente, su número ya no existe. Ha dejado de existir, como si alguien lo hubiera borrado de todos los registros, como si el mundo se hubiera tragado su presencia digital de un solo sorbo. —Steven, Steven… ¿por qué te has ido? —

