POV DE DAKOTA El miedo y el terror me invaden como una ola helada que recorre mi cuerpo desde la base de la nuca hasta la planta de los pies. No es un miedo pasajero, sino esa clase de temor que se clava en el alma y en los huesos, que te encierra en una prisión invisible de recuerdos y presentimientos. Conozco demasiado bien a Stefano, sé de lo que es capaz cuando una idea se le incrusta en la cabeza. Mi hermano es como una tormenta: cuando comienza a formarse, nadie puede detenerla hasta que descarga con furia todo lo que lleva dentro. Recuerdo cada episodio de su carácter explosivo, cada vez que se ha empeñado en algo y lo ha conseguido, aunque para eso haya arrasado con las personas a su alrededor. Sin embargo, cuando mi mente, agitada y temblorosa, recuerda el contrato que el a

